Author Archives: Haydée Cuadra L.

SOBRE LA ANGUSTIA

Angustia

¿Es la angustia el motor de la creatividad humana?
¿Es la angustia el poderoso motor del crecimiento humano?
La angustia es tal vez el sentimiento más doloroso que conocemos. Es algo así como descender al infierno en donde todo lo malo y doloroso se concentra para recordarnos nuestra mortalidad y pequeñez.

He escuchado el relato de muchos pacientes en ese difícil tránsito que impone la angustia y el temor, el terror y el desvalimiento retratado en sus rostros me conmueve profundamente. Tal vez porque también lo he sentido y tal vez porque también me he despertado de madrugada con esa sensación terrorífica que quema en el pecho y que no desaparece con el despertar.

Pero ¿qué es la angustia?
La angustia la podemos entender como un estado de la dimensión existencial del hombre, por lo tanto, no es ajena al devenir de su existencia y de la sociedad y cultura en la que está inmerso.

Todo momento de la vida de los seres humanos obedece al paradigma imperante de la época. Nuestra época actual y en el Occidente, donde estamos, está partida en dos. Desde Descartes, el dualismo en todas sus manifestaciones ha ido ganando adeptos y formando nuestra mente hacia un determinado tipo de realidad. Hoy, somos buenos hijos de aquellos tiempos y si bien es cierto que tiene grandes bondades en el aspecto de la dualidad que hemos escogido (Occidente se adhirió a una posición materialista que nos llevó a un progreso técnico y científico sin precedentes en la historia) hemos descuidado el otro aspecto – espiritual – y hoy en día somos verdaderamente infantes en el tema.

La angustia es una representación de nuestro deseo y temor de disolvernos en la Unidad Cósmica, en el Caos, en la Trascendencia. Es el temor a perder el Ego por el que tanto trabajamos por fortalecer y crecer. Todas nuestras ideas acerca de la muerte intentan preservar de una u otra manera esta idea, incluso cuando importamos las ideas del Karma de Oriente, lo hacemos a nuestra manera: somos nosotros los que vamos a reencarnar, es nuestro ego. Sin embargo, creo que estamos muy lejos de la profundidad que encierra esta idea. Nuestro ego lo hemos encerrado en un cuerpo material y al morir este cuerpo ¿qué pasa? La ciencia materialista no lo puede responder – al menos por ahora – y no lo puede responder de manera científica y materialista para ser fiel a sus postulados. Para responderlo debe situarse y presuponer la existencia de otros planos de existencia no material y eso ya es dominio de la religión, del arte, de las creencias, la fe. Y es la parte de la dualidad que no enfrentamos o lo hacemos fragmentados, es decir, elegimos uno o el otro. El hombre se ha deshumanizado. La paradoja y la ambigüedad, claramente no son bienvenidas ya que dañan la mente lógica y racional. La apabullan y le restan credibilidad. El sentir – dicen – es el que está equivocado, es subjetivo, varía de persona en persona e incluso en la misma persona ¿cómo confiar, entonces?

Sin embargo, la angustia nos visita más de una vez en la vida. En la actualidad somos profundamente asépticos para tratarla. La idea central es eliminarla a como dé lugar, es desagradable, debe irse. Rara vez nos detenemos para preguntarle qué quiere o qué nos quiere decir. La vida moderna nos exige producir, vivir alegres y con una sonrisa eterna ya que así producimos más. Tan parecido a la música que le ponen a las vacas para que rindan más litros de leche.
Con el dolor a cuesta visitamos al médico para que nos calme y con unas pastillitas milagrosas y un par de gratas palabras nos vamos a casa confiando que tanto mal desaparecerá. Y efectivamente, empieza a desaparecer y surge en nosotros una sensación de agradecimiento y de tranquilidad porque tal enemigo se batió en retirada. Sin embargo, es solo el aturdimiento del comienzo ya que ahora tomará otras precauciones para hacerse sentir y al mismo tiempo instalarse lenta y solapadamente ya que es una treta extremadamente efectiva para usar en personas negadoras y/o que quieren estar eternamente felices.

La angustia además es fea. Es cosa que miremos a una persona angustiada. Su rostro se desfigura y su cuerpo se contrae, se enrolla, se achica, se retuerce. Es un cuadro que nos perturba, nos rompe la armonía, las creencias acerca de la belleza y todo lo que es bueno en la vida. Pero insisto, ¿por qué ha de ser feo tanto dolor? La honestidad con que está expresado ya es bella en sí misma. Lo que pasa es que le tememos, sabemos lo que siente y no queremos estar en su lugar y esa escena siempre nos recordará que ahí hemos estado y que en el futuro podemos volver a estar. Ahí debemos enfrentarnos con nuestra sombra, con la parte oscura de nuestra vida, es la noche que nos ha llegado y debemos interrumpir todo lo que estamos haciendo para irnos a dormir. Es el momento de meditar, de dirigir la mirada hacia dentro, hacia el mundo interior, hacia la vida que estamos llevando, es el momento del juicio y hay que dar cuenta y posiblemente no estamos preparados para enfrentar el veredicto.

Hablar de la angustia es hablar de la muerte y del destino. Es poner en entredicho nuestras creencias: afirmarlas o negarlas. En una sociedad hedonista en que se valora la juventud, la belleza de las formas frescas, la alegría, el buen humor, el éxito, la inteligencia, en suma una parte de la totalidad y sume en las sombras la otra dimensión de la vida, no puede ser bien recibido hablar de estos temas, pero que paradójicamente tienen que llegarnos en algún momento. Estos temas solo aparecen en la vida de una persona cuando ésta se ve golpeada por una crisis propia del vivir, cuando no puede evitarla. Por ello intentamos controlarla, mantenerla a raya y evitar que aparezca. ¡Cuántas acciones en nuestra vida y cuánta energía gastada y desperdiciada a fin de que jamás llegue a nuestras vidas! Nos hacemos buenos y trabajadores con el fin que nada “malo” nos suceda; damos el gusto o cumplimos exigencias y perspectivas ajenas con tal de no sufrir el desprecio o el aislamiento que nos pueden someter los demás si no bailamos a ese ritmo. ¡Cuántos estudios e investigaciones señalándonos cuál es el verdadero comportamiento feliz y cuáles son los caminos – paso a paso – que hay que seguir para ser feliz. Y no cumplir con el mandato social o familiar ¡es hacer que nos caigan todas las sentencias bíblicas encima! Y eso ya es demasiado difícil de soportar. Preferimos vendernos, hacer lo que nos piden, después de todo, no parece tan terrible. El problema es que el alma (aquella “cosa” innombrada o desconocida) queda solitaria y esa conciencia queda presa en sí misma. Sólo a través de la angustia puede clamar.
Hablar de la angustia es saber que los dioses (aquellas características nuestras sin expresión, desconocidas) están golpeando en nuestra puerta y no sabemos si abrir o escondernos para que crean que no hay nadie y se vayan rápidamente.
Hablar de la angustia es hablar incoherencias acerca de sí mismo y del mundo. Y eso es demasiado terrible. ¿Estaré perdiendo la razón? ¿Quién me querrá ahora, en este estado?

Sin embargo, la angustia sigue un curso que es posible reconocer. Para algunas personas, después de muchas y eternas noches de dolor intenso y desconocido a veces, conocido otras, comienza a aparecer una pequeña lucecita, sin forma al comienzo, muy débil, casi imperceptible. Una brecha se abrió y la invitación es a explorarla. Todo se ve diferente, desconocido y el miedo invade ¿añadir más dolor al que tengo? ¿Debo seguir aferrada a lo conocido – ya pasará el dolor – o debo atreverme a explorar a riesgo de empeorar aún más las cosas? ¿Se podrá entrar a la fuente misma del dolor y salir viva de ahí?
Entonces ¿cómo abordarla? Realmente ¿debemos evitarla? ¿Debemos considerarla una enfermedad y curarnos de ella? O tal vez ¿podría ser algún tipo de aviso que no sabemos descifrar? ¿Podría ser la puerta de algo desconocido en nosotros? Hay posiciones para todas ellas y aceptar alguna de ellas no necesariamente significa descartar las demás.

Uno de los caminos que propongo es abordar la angustia como una señal, un aviso, que ya estamos preparados para entrar a otras dimensiones de nuestra vida. Me refiero con ello, a algo parecido a un niño de un año en que pensamos que está preparado para caminar y lo alentamos a que lo haga. En ese caso ¿han pensado en lo que significa para algunos niños el hecho de ponerse de pie y que sus piernas tiriten y no los sostengan y se van al suelo? ¿Se han percatado de su mirada asustada cuando lo dejamos solo, de pie, al medio de la habitación? Para algunos niños son minutos, para otros son semanas de angustia. Sin embargo, una vez atravesado el portal de la angustia descubrimos un mundo nuevo: de mirar el suelo hoy vemos las estrellas.

La angustia puede ser fuente inspiradora porque te lleva a los confines de ti misma. Bajo ese estado – al igual que cualquier estado alterado de conciencia – miramos mundos asombrosos de formas inimaginables que, nos perturban, nos asustan porque pensamos que nos comerán o devorarán, se ven amenazadores y como oleadas se acercan y nos rozan o nos invaden completamente haciéndonos desaparecer ¿cómo soportar la nada? Rilke, el poeta, quien sufría cada cierto tiempo fuertes oleadas de angustias nunca quiso eliminarlas de su vida pues pensaba que si sus “demonios lo abandonaban, sus ángeles también lo harían”. Para Rilke, la angustia era su fuente de inspiración.

Haydée Cuadra Lefenda
Abril 2013

About Haydée Cuadra L.

Psicóloga Clínica, U. La República; Magister en Psicología de la Adolescencia U. del Desarrollo y Postítulo en Terapias Sistémicas Postracionalistas. Autodidacta en Psicoastrología desde 1983. Actualmente trabaja como docente en la Universidad del Desarrollo, en terapia en consulta privada y talleres de autoconocimiento a través de la Carta Astral (Psicoastrología).

Taller de Psicoastrología Noviembre 2010

HAYDÉE CUADRA LEFENDA PSICÓLOGA Y ASTRÓLOGA, TIENE EL AGRADO DE INVITARLE A PARTICIPAR EN EL CURSO-TALLER DE PSICOASTROLOGIA

 

La carta astrológica es una carta de navegación que nos permite aventurarnos en los terrenos conocidos y desconocidos de nuestra psique. Es un foco de luz a los rincones oscuros de nuestros anhelos, sentimientos, creencias e ideas.

A través de la Carta Astral se introduce a la persona en el conocimiento de los símbolos astrológicos como una nueva herramienta para el auto conocimiento. Es una forma diferente de descubrir características de nuestra personalidad y/o procesos psicológicos y verlos en acción. 

El taller se orientará hacia la identificación de los principales procesos psicológicos de cada persona ocupando la Carta Astral como un instrumento de conocimiento y se enmarcará dentro de un marco teórico amplio, de manera tal que las diferentes formas de pensar pueden encontrar su expresión y aplicación en la Carta Astral.

¿Somos realmente aquello que creemos ser o hay algo más? ¿Soy un ser libre o estoy atada a mis emociones, creencias o ideas? ¿Hay algo más profundamente desconocido que nosotros mismos?

 

OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS

 

Generar mayor autoconocimiento a través de los símbolos astrológicos. ¿Por qué y para qué nos puede servir hoy?

 

CONTENIDOS 

RECONOCIENDO MI CARTA: Una mirada global a los símbolos.

SOL: El héroe (la heroína) que soy.

LUNA: Las emociones y los sentimientos. Mis necesidades afectivas básicas. ¿Qué me alimenta emocionalmente?

MERCURIO: Mi mente ¿cómo pienso?

VENUS: Mis relaciones interpersonales. El amor.

MARTE: El guerrero (la guerrera) que soy, la energía vital, la acción. La autoafirmación. La agresividad.

JUPITER: La búsqueda del sentido y del significado de la vida.

SATURNO: El guardián del umbral. La realidad.

URANO: La crisis de la libertad, la responsabilidad. La creatividad.

NEPTUNO: El misticismo. La unión con Dios.

PLUTÓN: La transformación. La muerte.

 

INFORMACION PRÁCTICA

DURACIÓN DEL TALLER: 8 sesiones, cada sesión una vez por semana. Cada sesión dura aproximadamente 2 horas. Duración total: 2 meses.

INICIO DEL TALLER: Miércoles 17 de noviembre de 2010.

HORARIOS: Se ofrecen 2 posibles horarios:

–          Miércoles de 15:00 a 17:00 hrs

–          Miércoles de 19:30 a 21:30 hrs.

VALOR DEL TALLER: $ 60.000 mensual, con su correspondiente boleta.

NÚMERO DE PARTICIPANTES: Mínimo 4, máximo 6.

ALGUNAS CONDICIONES: Cada participante deberá entregar sus datos de nacimiento (fecha, hora, ciudad y país) para hacerle su carta astral.

LUGAR DEL TALLER: Estoril 50 of. 311 ó 312

TELEFONOS:  243.31.32      9-689.23.77

hcuadra.psicologa@gmail.com 

About Haydée Cuadra L.

Psicóloga Clínica, U. La República; Magister en Psicología de la Adolescencia U. del Desarrollo y Postítulo en Terapias Sistémicas Postracionalistas. Autodidacta en Psicoastrología desde 1983. Actualmente trabaja como docente en la Universidad del Desarrollo, en terapia en consulta privada y talleres de autoconocimiento a través de la Carta Astral (Psicoastrología).

Psicoterapia y Psicoastrología

La psique parece ser un territorio bastante complejo de excursionar porque no todo lo que parece ser, es, y no siempre aquello que creemos que nada vale puede terminar siendo enormemente valioso para nuestras vidas. La maravillosa dinámica que se da entre el conciente (aquello que conocemos) y el inconsciente (aquello que desconocemos) suele llevarnos a parajes desconocidos y muchas veces vestido con ropajes conocidos.

Podemos ver la psique como un enorme paisaje en que para conocerlo – aunque sea parcialmente – deberemos adentrarnos en su reino. Un reino, lleno de diversos personajes que aparecen y desaparecen según las tramas que se van desarrollando; llenos de sorpresas que nos alegran o asustan según el momento o lugar en que estemos; también un lugar con volcanes rugientes y suaves lomas y tranquilas lagunas; o con vientos huracanados que arrasan con todo, pero también con tibias tardes estivales que invitan a la reflexión y a la contemplación. Es el lugar donde estamos. Ahí somos.

Generalmente tomamos conciencia de este reino y queremos conocerlo cuando algún dolor nos aprieta o nos sentimos en medio de una tormenta: una crisis apareció en nuestra vida.

Los psicólogos tenemos varias herramientas para incursionar en tan vasto reino y una de ellas es la carta astrológica. Ella es un mapa que nos puede orientar, primero indicándonos nuestro potencial – que es tal vez lo más básico – para iniciar la exploración y segundo, ocupando la rica simbología que nos ofrece, podemos ver como van apareciendo ante nuestros ojos innumerables personajes que ni siquiera sospechábamos de su existencia y que juegan significativos papeles en este reino.

Cada símbolo que aparece en la carta representa un personaje, que según sea su calidad o grado de expresión, jugará un determinado papel en la vida de la persona. Así, si es temeroso, tal vez no se atreva a mostrarse y debamos ayudarlo un poco si queremos conocerlo. Y al mismo tiempo cada símbolo representa aspectos del yo, conscientes, con los cuales nos identificamos y otros inconscientes que posiblemente, por su historia de vida, los mitos familiares, la cultura y sociedad, creencias, traumas, etc. permanecen ocultos, fuera de nuestro alcance y comprensión.

Se puede transformar en un problema serio cuando estos personajes ocultos se toman el reino y  comienzan a dirigir o reinar. Y como no los conocemos, poco o nada entendemos qué nos quieren decir (si es que nos quieren decir algo) ya que a veces, han logrado escaparse del dominio del yo y de la razón, y actúan con completo descontrol.

También nos desconciertan la convivencia dentro de nuestra psique – cuando le hemos entregado el mando al yo racional, lógico y lineal – ciertos personajes que parecen oponerse entre sí y tenemos que lidiar con la sensación que “somos” dos personas en una, como por ejemplo cuando nos sentimos una persona amable y pacífica, pero habitualmente estamos enfrascados en peleas o discusiones que nos dejan mal y peleados generalmente con las personas que queremos.

Todas estas fuerzas que conviven dentro nuestro (o lo que somos) son susceptibles – hasta ciertos límites – de ser dirigidas constructivamente y para ello es necesario tomar consciencia de cuáles son, descubrir cuáles son nuestras pautas o patrones que repetimos constantemente y preguntarnos por qué y para qué.

En este sentido, la carta astral es una herramienta de incalculable valor que no sólo nos habla de los potenciales con que nacemos o rasgos de carácter sino que nos cuenta una historia, nuestra historia sin máscaras, sin juicios, sin evaluación. Pura, trágica o cómica, pero por sobretodo, bella y única.  La carta nos brinda la posibilidad de dialogar con nosotros mismos en forma abierta y sincera y lo que es mejor nos brinda la posibilidad de moldearnos de manera diferente, de cultivar actitudes diferentes tanto frente a sí mismo como ante los demás y finalmente, se nos abren las puertas de la comprensión y de la compasión como una de las formas más sublime del amor.

About Haydée Cuadra L.

Psicóloga Clínica, U. La República; Magister en Psicología de la Adolescencia U. del Desarrollo y Postítulo en Terapias Sistémicas Postracionalistas. Autodidacta en Psicoastrología desde 1983. Actualmente trabaja como docente en la Universidad del Desarrollo, en terapia en consulta privada y talleres de autoconocimiento a través de la Carta Astral (Psicoastrología).