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Dañar el propio cuerpo no es el mejor método para liberar tensiones

Dr. Armando Nader

1. ¿Cuáles son las principales autoagresiones que se observan en los jóvenes?

Dañar el propio cuerpo, también llamado Síndrome de autodaño corporal, autolesión o automutilación tiene como conductas autoagresivas más frecuentes los  cortes, golpes y quemaduras con cigarros, lejos son los cortes los más frecuentes, los efectúan en el antebrazo izquierdo (si son diestros), en los muslos y más raramente en el abdomen.

La frecuencia en la población general es aproximadamente del1.5% y en adolescentes esta puede alcanzar hasta un 12%. En todo caso, en nuestra experiencia, en adolescentes entre 13 y 21 años que nos consultan debido a problemas de conducta o de abuso de sustancias, con un trastorno de la personalidad y/o una enfermedad bipolar, descubrimos en 1 de cada 5 un síndrome de automutilación (SAM).

2. Entre qué edades es más frecuente que se presenten estas conductas?

En nuestro grupo de trabajo, los adolescentes que se dañan,  tienen entre 12 y 13 años hasta 21 ó 25, y es el grupo etario en que se da con mayor frecuencia. La mayoría, casi el 80% son mujeres.

Además atendemos  algunos adultos con SAM, pero son muy raros en frecuencia y con patología mucho más grave.

3. ¿Cuál es la explicación de estas conductas?

Este síndrome está relacionado con factores biológicos, sociales, y psicológicos.

Hasta ahora nos parece que siempre hay patología asociada que contribuye a este cuadro, lo más frecuente es una Enfermedad Bipolar Mixta y un Trastorno del Desarrollo de la Personalidad.

Me voy a referir a una situación en especial, prefiero describir una explicación del acto automutilatorio mismo: pasa que en general, son adolescentes que tienen una mayor dificultad para descubrir y expresar sus emociones (alexitimia) especialmente las más dolorosas y molestas como la rabia principalmente y también otras como la angustia y la culpa. Otras veces reconocen esta emoción negativa pero no pueden, no saben como modularla, expresarla, liberarse de ella. Entonces, gatillado por algún conflicto externo, o interno se dispara esta emoción, los invade, los inunda, los confunde, los separa de la realidad, se despersonalizan, entran en un Estado Crepuscular (es decir solo perciben la realidad inmediata del estado anímico que la domina), el que dura solo algunos segundos. Frente a esta sensación que es casi una disestesia, descubren que apretarse las manos, fortuitamente clavarse las uñas, o un rasguño, los alivia, de allí a tomar un tip-top, hacerse un corte y sentir alivio hay un paso. Otros impulsivamente toman un objeto punzante o cortante y se hieren encontrando alivio, es algo que realizan intuitivamente sin una explicación coherente de cómo se les ocurrió esto; es muy raro que lo hagan copiando una conducta de otros como pudiera estar reportado en la literatura extranjera. Además de liberarse, nuevamente contactan con la realidad circundante y consigo mismos, se reintegra la personalidad. No toman en cuenta las consecuencias negativas y el daño a posterior .

4. ¿Qué puede hacer un padre o un adulto frente a un niño que se autolesiona?

Primero quiero aclarar que es muy raro que un adolescente consulte por AM, la mantienen oculta, nosotros frente a ciertos signos o cierta patología, preguntamos y entonces “descubrimos” estas conductas.

Ahora, la verdad es que los padres son los últimos en enterarse, los chiquillos ocultan estas lesiones, se entiende que no quieren llamar la atención, el objetivo es terminar, de una manera anormal, con el sufrimiento interno. Generalmente el pololo o una amiga o compañera de curso, informa a un profesor o si hay algún grado de confianza , a un hermano u otro familiar de ella y por ahí se enteran los padres. Estos deben escuchar, acoger, apoyar, ofrecerles la posibilidad de buscar ayuda profesional. No contribuye y se despiertan  aún más reacciones contrarias, el retarlos, prohibirles que ese hagan daño o castigarlos.

5. ¿Me puede contar algún caso de autolesiones que usted hayan tenido que tratar?  El conocer estos ejemplos será de mucha utilidad para orientar a los padres y a los adolescentes.

Paulina es una adolescente de 17 años, cursa III Medio en un colegio particular. Ambos padres son profesionales y tienen una aparente buena relación. De condición socio-económica alta, viven en el barrio alto. Son tres hermanos y ella es la mayor.

Consultó traída por su madre debido a que desde unos dos años atrás presenta un ánimo inestable y  un temperamento impulsivo, algo conflictiva y explosiva, con una baja en su rendimiento escolar. Luego de varias sesiones de estudio, concluímos como diagnóstico: una Enfermedad Bipolar Mixta  y un Trastorno del Desarrollo de la Personalidad.

Durante el tratamiento y preguntando dirigidamente encontramos que Paulina vive en constante conflicto con sus padres, pues ellos la restringen en los permisos para salir con sus amigos, ya que no respeta horarios y se ha excedido en la ingesta de alcohol.

Así, una de tantas noches de fin de semana pide permiso o más bien anuncia que saldrá; los padres le prohíben, le ordenan, sin mayor explicación que no, que se quede en casa. Luego de una larga discusión, muy molesta, francamente muy molesta sube al segundo piso, entra a su dormitorio, toma impulsivamente un tip-top que encuentra sobre su mesa-escritorio y bruscamente se autoinfiere dos cortes en el antebrazo izquierdo, luego que aparece algo de sangre, se calma, se siente desahogada, es una verdadera catársis. Esta conducta la ha repetido varias veces en el último tiempo.

En las sesiones posteriores, nos cuenta que su intención no es el suicidio, tampoco llamar la atención, es solo liberarse de sensaciones tan molestas que no puede tolerar. Descubre que dichas sensaciones son de: rabia, frustración e impotencia como reacción a la negativa de sus padres en contraposición con sus propios deseos y su temperamento.

Los medicamentos y una larga Psicoterapia han logrado, luego de aproximadamente dos años, estabilizar el ánimo, su temperamento y que la paciente pueda manejar por lo tanto sus emociones negativas no efectuándose más cortes. Ahora enfrenta y resuelve las realidades que la vida le impone, ya no las evita ni busca métodos que la pueden llevar a complicaciones tan graves como la automutilación, es decir liberarse a través del alcohol, las drogas, las conductas promiscuas y  las de riesgo (como conducir a alta velocidad, snowboard en sitios agrestes y otras semejantes).

6. Dañar el propio cuerpo no es el mejor método para liberar tensiones.

Primero por el daño físico que acarrea. Pero, y lo más importante, es que el adolescente evita enfrentar el conflicto que desencadena la conducta, evita elaborar el sentimiento displacentero que lo lleva a esta conducta, en fin evita aprender a enfrentar los muchos problemas que la vida presenta. Queda entonces sumergido en una patología que impide su desarrollo personal sano y enriquecedor: estudiar, trabajar, tener una pareja y lograr un sentido en su vida.

Como ya dije, es mejor buscar una ayuda profesional y el apoyo familiar, que lo llevaran en definitiva, a mejorar este estado.

About Armando Nader N.

Médico Psiquiatra. Universidad de Chile. Atención de adultos y adolescentes. Desarrolla su trabajo en el área de la Psiquiatría Clínica, la que combina el estudio biológico y psicológico del paciente, tanto de los Trastornos Psiquiátricos como de la Medicina Psicosomática.